Desde Puma hasta Nike, pasando por Salomon y New Balance, las marcas reinventan sus siluetas emblemáticas.
Después de los runners, las zapatillas de trail o incluso las siluetas inspiradas en el fútbol, es el turno de las mules de hacerse notar. Durante mucho tiempo asociadas a simples zapatillas de interior o modelos utilitarios, las mules ahora se imponen. Al eliminar el contrafuerte trasero, las marcas no solo buscan simplificar sus siluetas, sino que ofrecen una nueva interpretación de modelos existentes, sin renunciar nunca a su identidad.
En primera línea: Puma. Desde hace dos temporadas, el fabricante alemán ha multiplicado los regresos de sus siluetas emblemáticas, sin limitarse a una simple re-edición. Después de relanzar la Speedcat, inspirada en el mundo del automóvil, la marca continúa su ofensiva con una versión mule que conserva el ADN de la zapatilla original. Más experimental, la Mostro Mule también confirma el regreso con fuerza de los archivos de los años 2000. Lanzada en 1999, la silueta ya se diferenciaba de los códigos tradicionales de la sneaker. Su diseño orgánico, inspirado tanto en las zapatillas de sprint como en los modelos de surf, le dio rápidamente aires de prototipo. Al presentarse como mule, conserva su construcción atípica, en una época donde los modelos más singulares son a menudo los más buscados.
El mismo fenómeno se observa en adidas. Imprescindible desde hace varias temporadas, la Samba OG adopta a su vez una construcción mule. La marca de las tres bandas renueva su clásico con un enfoque minimalista que preserva las proporciones y los detalles emblemáticos de la silueta original, al mismo tiempo que le ofrece una nueva funcionalidad.
La mule como laboratorio creativo
Si los archivos se reinventan, las siluetas técnicas siguen el mismo camino. En Salomon, esta evolución se presenta en dos enfoques. Por un lado, la RX continúa con su misión principal: ofrecer un máximo confort después del esfuerzo. Diseñada como una silueta de recuperación, se basa en una construcción transpirable, que la ha convertido en una referencia más allá del modelo de running. Por otro lado, la Xt-4 Mule. Al reinterpretar una de las siluetas más emblemáticas de Salomon, Maison Margiela transforma la XT-4 en una silueta híbrida, a medio camino entre una zapatilla técnica y una pieza de moda sin borrar su identidad outdoor.
En el lado de los senderos, Merrell también sigue su ascenso. Impulsada por el entusiasmo en torno al gorpcore, la marca estadounidense presenta su famosa zapatilla de senderismo con la Moab 2 Slide. Más ligera y fácil de poner, esta mantiene el espíritu utilitario que ha hecho exitosa a la línea Moab, adaptándose a un uso más cotidiano.
Tampoco se puede ignorar la Vibram FiveFingers. Con su construcción que aísla cada dedo, esta silueta divide tanto como fascina. Durante mucho tiempo reservada para los aficionados al barefoot running, la Vibram ahora es adoptada por su silueta atípica y su lenguaje estético del gorpcore. Entre los de Boston, la New Balance 2002R se presenta en una versión mule que conserva el ADN running del modelo original. Con su amortiguación y sus líneas inspiradas en las siluetas de running de los años 2010, la zapatilla aporta un nuevo enfoque a una de las siluetas más populares del catálogo de la marca.
Las colaboraciones dan una nueva dimensión a la zapatilla
Si las marcas utilizan la zapatilla para reinterpretar sus archivos, las colaboraciones también permiten expandir sus límites. La Nike Shox recibe así una nueva interpretación bajo la influencia de Martine Rose. Aparecida a principios de los años 2000, la silueta se impuso rápidamente como uno de los símbolos de la era futurista de Nike. Fiel a su enfoque deconstruido, la diseñadora británica elige desviar los códigos de la zapatilla sin borrar su identidad. La estructura imponente de la Shox se conserva, mientras que la construcción tipo mule acentúa sus volúmenes y su carácter escultórico.
En un registro más nostálgico, Kids of Immigrants (K.O.I) reinterpreta la Nike Total 90. Verdadera ícono de los campos a principios de los años 2000, la silueta pertenece a una época concreta: la de los disparos de Roberto Carlos. Con su diseño sin cordones y su ADN profundamente arraigado en el fútbol, la Total 90 parecía estar atrapada en el pasado. Pero eso no cuenta con K.O.I, que sigue transformando los clásicos del Swoosh. Después de haber trabajado en la Air Max SNDR, la marca californiana fundada por Daniel Buezo elige conservar los elementos más reconocibles de la silueta mientras le ofrece una nueva construcción. El diseño sin cordones permanece intacto, pero la zapatilla abandona su talón para adoptar una versión mule disponible en dos colores: negro y beige.
Más allá de una simple tendencia estival, la zapatilla aparece hoy como un nuevo formato de expresión para las marcas. Los fabricantes no solo buscan ofrecer una alternativa más cómoda, sino cuestionar la función misma del producto. ¿El resultado? La zapatilla se impone como una nueva forma de contar la historia de los sneakers.